Y de vuelta a la carga
Divagando en los caminos de la fantasía, pienso la posibilidad de encontrar el amor, mas al ver las mujeres, a casi todas las encuentro bellas, extremadamente atractivas con esa cualidad única de ese ser casi divino, pero no lo suficiente para doblegar mi lado romántico que enfatiza mas la belleza del espíritu que lo físico, sin estar seguro de ello, y es que en realidad es tan difícil discernir la forma de pensar de las mujeres, que me limita lo cambiante del comportamiento femenino a la estabilidad buscada en lo palpablemente real,
En contraste los pensamientos púdicos transpirados de espiritualidad y los impúdicos aferrados a la transpiración de la perfumada y perturbadora piel femenina, discurren los pensamientos en bandazos extremos, deseando entregar cuerpo, alma y espíritu, siempre en espera de recoger de la contra-parte la igual respuesta abrumadora, transcurren los días que ven acercarse el ocaso impostergable, y en ocasiones la fantasía se revela como decepción aterradora, negada en la razón pero aceptada en la desesperación.
